lunes, 26 de mayo de 2014

THE FINAL CUT – PINK FLOYD (1983)


“They disembarked in 45,
And no-one spoke and no-one smiled.
There were to many spaces in the line…”

Algunos los consideran la segunda parte del “The Wall” (1979), otros tantos la verdadera historia del mismo álbum. Algunos otros lo describen como una carta –una catarsis– de Roger Waters mientras otros, más bien, como un disco de solista utilizando a Gilmour y Mason como parte de una banda personal. Muchos de los fanáticos de Pink Floyd no hacen alarde de él. Algunos otros sí. El caso es que “The Final Cut” es uno de esos discos que si bien pertenecen a la discografía oficial de una banda, hay en el demasiadas paréntesis y aclaraciones al margen como para sentirlo tan integro a una voz y sonido como los más afamados. No obstante, es casi sin lugar a dudas, el disco de Culto más querido por los seguidores de una de las agrupaciones más importantes en el mundo de la música popular.

Las leyendas relatan la historia desde ciertas esquinas; románticas muchas de ellas… Pero como es usual en este tipo de situaciones, son las coincidencias las que tocan y retocan las mismas causas y aristas. Estas rezan lo siguiente: Roger Waters perdió a su padre en la segunda guerra mundial al tiempo que paso parte de su infancia en medio del conflicto bélico. Dicha presión, junto a la de toda su generación, recrudece años después bajo el sistema educativo de la Inglaterra de postguerra –estricto en demasía– explotando de forma creativa al armar sus primeras bandas musicales. La conclusión de esto: Pink Floyd… Eso sí, junto a demás colegas, pero eso, como ya han de saber, es una historia aún más contada todavía.

Cuando se inicia el proceso de composición de lo que a la postre sería el  “The Wall”, la banda está en su etapa más madura. Sus discos conceptuales están en el tope de popularidad y la influencia y poder de la agrupación los ha hecho encontrarse ensimismados y endiosados (historia también ya bastante citada), así que a manera de expiación, Waters escribe la historia de Pink, un hombre que tiene más que una casualidad con todas sus esquelas del pasado. Podemos decir que muchas de las cosas por las que pasa este personaje en sus primeros años (y en algunos después) son un eco de la vida del propio Waters, llevadas (claro) con ciertos giros dramáticos no verídicos y sobre todo una conclusión ficticia. Creo que muchos al menos han visto en alguna ocasión la versión fílmica de Alan Parker.

Así que continuando con la autoexploración, posterior a una gira que no se logró representar como se tenía pensada originalmente (pero que aún así cambiaría al mundo del espectáculo), así como a algunos cuantos pleitos internos en la banda que cambiarían su formación, Pink Floyd se adentra de nuevo a la creación de un nuevo álbum bajo la batuta no sólo estricta sino autoritaria de Roger Waters. Un disco igualmente conceptual con una historia similar al anterior pero que deja claro que se aleja un poco de la ficción; no obstante de que en gran parte de él sí se encuentre tal...

Un hombre despierta diferente tiempos para que sean escuchados. Ecos del pasado, futuro y ciertas ensoñaciones se conjuntan con una delicadeza no mostrada con antelación en la historia de la banda (no al menos de esta forma). La guerra, la perdida de un padre, las diferentes despedidas de la vida y la creación de un concepto musical son algunos de los ejes que se cruzan a lo largo de las canciones del álbum. Un álbum que no obstante el ajetreo que hay detrás de él, resulta ser de un contenido portentoso y sumamente emotivo.

Quizá para muchos oídos signifique varias cosas, queda claro. La historia misma de esta producción lo permite… Igualmente debemos decir que este no es uno de los primeros discos que atrapan, gustan o simplemente buscan los amantes del Rock en general. Muchos de ellos, quizás, sólo lo han escuchado de pasada o simplemente lo han dejado ir. Para los gustosos de Pink Floyd, es obvio, su escucha cotidiana es una obligación, claro, pero muchos de ellos, lo sé, tampoco son muy adeptos. Muchos otros sí, al cabo de ser este uno de los discos más lastimeros que han escuchado en vida. Y es que salvo un corte, todo lo que flota en el es melancolía y nostalgia pura... La atmosfera que crea es de un sentimiento de difícil calma, como la que viene después de un duelo. El atardecer, en su compañía, al menos, se torna de otro color. Y es que de otro tono es este disco, el último que compartiese Roger Waters bajo el nombre de la banda.

The Final Cut, pues, es un disco hecho bajo los acentos de la tristeza, de la perdida y el desconsuelo. Su origen, su causa y consecuencia parte del mismo punto y se dirige siempre al horizonte; donde las cosas deben ser siempre mejores. Pero calma, no es un álbum para cortarnos las venas junto a la bocina, no. Tampoco lo es para al final sentirnos redimidos y así salir a correr a la calle gritando que somos mejores personas, para nada. Es tan sólo de una honestidad sumamente humana que nos hace pensar y repensar, valuar y revaluar todo lo que conlleva y deja tras de sí el vacío de las estúpidas guerras.


Tracklist.

I.- The Post War Dream (3:00)
II.- Your Possible Past (4:21)
III.- One Of The Few (1:26)
IV.- The Hero’s Return (2:58)
V.- The Gunners Dream (5:04)
VI.- Paranoid Eyes (3:49)
VII.- Get Your Filthy Hands Off My Desert (1:19)
VIII.- The Fletcher Memorial Home (4:10)
IX.- Southampton Dock (2:05)
X.- The Final Cut (4:53)
XI.- Not Now John (5:03)
XII.- Two Suns In The Sunset (5:17)

*En el 2004, el Box Set “Oh, By The Way” que incluía una reedición de toda la discografía de Pink Floyd difiere con la versión original en este álbum en particular. Incluye un Track más; se trata de “When The Tigers Broke Free” en la cuarta posición. Esta canción se dio a conocer como parte del Soundtrack de la película “The Wall” (Parker, 1982).

Sobre el autor: Cansino y andante durante el día, la tarde y la noche. Su locura no comienza sino hasta que cierra los ojos y despierta sin recordar sus sueños. Se dice que le cuenta sus anécdotas a los kilómetros que camina a diario. No le hace falta traer audífonos, pues en todos lados haya una sintonía. Para más detalles, visitar su sitio personal: www.lacosaestaasi.blogspot.com

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