jueves, 18 de julio de 2013

EPISODIO 2: EL BURRITO TASTES GOOD, PERO EL DORADO KNOWS BEST!


Dos tipos sentados en una banca de una oscura institución, esperando, uno de ellos, evidentemente más inquieto que el otro. El neuras, un tipo barbado de mediana edad, cargado de suéteres y chamarras que mira constantemente a un relajado y sonriente negro de dos metros de altura, vestido con unos groseros shorts de los que se usaban a mediados de los 70, de basquetbolista de mediados de los 70. El sonriente tipo sólo está cruzado de brazos con sus piernas extendidas, mirando a la nada.

-        Carajo, bueno Gizmo, ya dímelo ¿cómo funciona? – espeta repentinamente Sinuhé, líder absoluto de la Liga de Perdedores – dímelo por favor

-        No lo sé jefe – contesta sin dejar de sonreír, sin moverse siquiera Gizmo Man, otrora miembro de los Globetrotters – sólo, funciona y ya

-        Pero no es así, o sea ¿por qué, por qué, por qué? ¿Lo deseas? ¿Lo mentalizas? ¿Son cosas que tienen que ver con alteración de la probabilidad? ¿Es algo místico?

-        No, no, no jefe… quiero decir… no lo sé – confiesa Gizmo rascándose la cabeza confundido – simplemente sucede, yo meto mi mano y algo útil sale, la verdad es que ni siquiera me quiero enterar qué hay ahí dentro. No me podría concentrar en el básquet si pensara en todo eso – en ese momento de su extraordinario afro saca un par de vasos desechables unidos en la base por un hilo y se lo entrega a Sinuhé-

-        ¿Ves? ¿Qué significa esto ahora? ¿Por qué siquiera me lo das? – increpa Sinuhé agitando los objetos y mirando al afro de Gizmo – tan solo tu corte es ridículo, es como un matorral, qué digo matorral, es como la copa de un sauce llorón y lo que más me… ahh… yo… lo siento Gizmo ¿sabes? A veces sólo quisiera juntar mis zapatillas rojas mientras repito “no hay lugar como el hogar” y despertar de todo esto, de vuelta en mi cama. Sólo estoy preocupado, no sé para qué la Comisión de la ONU me mandó a traer. Estaba tranquilo puliendo la placa con mi nombre, pensé que de eso se trataba todo…

Gizmo ahora se recarga y mira sus zapatos. Le gusta el color rojo, sus tenis eran rojos cuando jugaba basquetbol y era uno de los mejores en el mundo. – Me gusta el color rojo jefe… la gente de la ONU están justo detrás de estas paredes ¿no? Parecen muy metidos en lo suyo

Gizmo mira los objetos que le dio a Sinuhé y éste pronto y no sin una pequeña duda apoya uno de los vasos en la pared y el otro en su oreja. No queriendo pensar en lo estúpida que era esa acción, se concentra y logra escuchar algo que lo saca de su anterior ánimo. – Vámonos Gizmo – dice después de unos segundos de atenta escucha – al hotel por nuestras cosas y llama al Hombre Puerta, lo necesito ya. Gizmo se levanta de su asiento mientras saca de su cabeza un teléfono celular. Gizmo adora tener todo lo necesario a la mano.

Mientras tanto, en la base de la Liga

-        Bien, ¿qué es la Carta de Redención?

Hutz se toma el cuello de la corbata, suda, no es inadvertido para el entrevistador, el de la cámara se mueve continuamente por aguantar la risa. La vida de Hutz no es fácil, nunca lo fue y no apunta a serlo algún día: La carta de redención es el documento que expidió… este organismo para que los supervillanos que se adjuntaran a esta… asociación… uhh…pues, los “errores” de los supervillanos fueron perdonados si servían a… esta… uh… bueno, los héroes aquí, lo que hacen es… ehhh, ser como sus oficiales de libertad condicional… de este… uh, grupo…

-        Está bien, sabemos que son un grupo de operaciones especiales que convocó una comisión evaluadora por parte de todos los gobiernos del mundo… es decir, de los que están con la ONU. Lo sabemos, estamos haciendo este documental enviados por ellos.

Hutz podrá ser un gran tarado, pero está muy incómodo contestando preguntas. Piensa que si este documental sale bien, habrá una buena impresión de todos hacia él, pero ahora mismo está muy nervioso (como siempre que no está inconsciente), así que opta salirse por la tangente, lo que sea que eso signifique. ¿Sabe? – gesticula titubeante – nosotros tenemos un asesor… un gran asesor… y sin duda, su elocuencia abarca más los quehaceres de nuestras operaciones. Permítanme guiarlos por favor.

Así, el equipo se dirige entre los pasillos de metal con adorno rocoso, laberínticos, con recovecos confusos, pero, pareciera que, dentro de toda su ineptitud, Lionel Hutz los conoce muy bien, tanto que su personalidad temerosa se ve disminuida conforme avanza. Se para frente a una reforzada puerta de metal. Jala un gancho que sirve para tocar la puerta. Aquí, Hutz titubea brevemente y pega en el metal logrando un eco chocante. La puerta se abre y al entrar, sentado en un humilde camastro se encuentra un individuo cubierto del cuello a los pies con una especie de manta gruesa. Sólo sobresalen sus dedos, entrecruzados, como en una postura de meditación. La cabeza es la de un indio sudamericano con corte de cabello como de Príncipe Valiente y una mirada tosca que mira hacia abajo. Con un acento amable, les pide que pasen y a Hutz le agradece: Lionel, gracias. No te sientas mal después. Hutz abre la bembota y cierra rápidamente la puerta. El crew se establece y el entrevistador sonríe mientras dice: así que tú eres El Dorado. Creíamos que era más difícil dar contigo. Parece que… no todos son tus amigos aquí. Pero sabemos que eres el mejor en este lugar, como una especie de semidios. Teniendo eso como antecedente, seguro ya sabes quiénes somos.

El tipo sin subir la mirada, sin moverse un poco, sólo dice: No, no sé quiénes son. Pero sé lo que quieren. Sé que van a fracasar.

El hombre de la cámara, desmonta ésta de su atril y con un pequeño clic en su costado, se transforma en una especie de arma: Con que ves el futuro ¿eh? – le espeta sonriente el hombre - ¿Y esa es tu especialidad? ¿Qué más sabes hacer?

El Dorado alza la mirada y contesta con ecuanimidad: No, no veo el futuro. Pero es obvio lo que sucederá una vez que lo piensas. Ustedes van a fracasar. El Dorado se levanta y alza los brazos para que la capa caiga. Ante el estupor de los cuatro individuos que sostienen armas y le apuntan. El Dorado revela su vestimenta: tiras de oro puro colgando de su cuello, bling bling con el número 42, una pequeña calavera ajustada a su cuello, bóxers en sus nudillos con las inscripciones LOVE en una mano y HATE en la otra. Un peto de oro puro, semiredondo, grueso como lingote, recostado, descansando sobre su bronceado plexus. Garigoles precolombinos, inscripciones incaicas y acabados cromados que reflejaban la escasa luz del lugar. Un taparrabos con las mismas características del peto y reforzados con pequeñas tiras de un cinturón con hebilla de garras con el rostro de un ídolo, tallado concienzudamente. Las botas no desentonan y tienen protección en la punta, una placa de metal plateado brillante, remachado con sendas tuercas con todo y rondana, el único elemento de toda su vestimenta que no brilla dorado. El hombre se dirige al centro del lugar y tras conservar unos segundos una pose quieta e imponente con sus dos manos levantadas como si acabara de lavarse las manos, un beat inesperado comienza, un sample de intriga, lento y no ausente de cadencia, llena la sala y El Dorado se prepara, en un delirio de bondad bondage e iluminación y chutzpah, a dejar claro quién es él:

Conservo un bajo perfil

                                      te puedes echar a reír

                                                                              pero cuando me conoces eres servil

El Dorado soy yo, NO, no bastará

                                                                          cuanto puedas aprender,

                                     no NO, ostentarás

                                                                                       conocimiento de este poder.

Los días, los años y las eras significan nada

                           el teatro de la vida lo represento con todas las entradas

                                                                                        miles de obras todas agotadas

y las actúo con filigrana

Esto es fatal, soy un animal, ¿¡no sabes que soy inmortal!?

¡Inmortal, no conozco el final

no puedo aparecer yerba en tu bolsa ni billetes en tu cuenta

pero no muero, no puedo morir!

YIEH! Hijoputa feo!

Soy inmortal, sé que te pone mal

no me pondré filosófico ni a disertar

 cuando vives tanto, es vano el bla, bla, bla

como vana es la idea de querer perdurar

Sí, that´s right… tú… en tu vida, eso quieres, quieres dejar huella, no estar en soledad, vivir tus años y en las mentes navegar. Te lo digo homes, eso no es ser inmortal, sólo eres un pensamiento eventual, un recuerdo que se va a borrar.

                       Siempre que te digan

que estarás vivo

                                                           en sus corazones

es una forma amable para esos cabrones
                         de decir que no importas más

¡Porque NO eres inmortal! ¡NO eres inmortal!

Es pena y gracia, ascender a la historia como desconocido

De las altas montañas a los bajos estilos

Tan larga mi barba y tan escaso mi destino.

 Si te preguntas mi falta de interés

no es difícil

sólo piensa al revés

cuántas vidas vi morir

 just do the math boy, future means nothing to me!

YIEH BUOOYYY!!!

En ese instante un cachazo pega en la barbilla de la impresionante revelación del hip hop, El Dorado para tumbarlo.

En la sala de entrada, encontramos un número similar, pero es la Conejita que continúa con la perorata del capítulo pasado, su escaso público lo nota ¡ha aumentado más letra con exquisita melodía a su lamento musical!: ¡Yooooooo, yo te amabaaaa, ahoraaaaa no quiero nadaaaahaaaaa!

En ese momento, con un estruendo enorme, parte del muro cae. Entra Ram Man acompañado de un portal del Hombre Puerta quien cae al piso extenuado y Sinuhé puteando al enano de los Masters of the Universe: ¡Cabrón, me la van a cobrar! Acompañado de Gizmo Man quien inocentemente buscaba encestar un improvisado balón de piedra en algún aro. Sinuhé no entiende por qué la Conejita yace sepultada bajo piedras. Hutz aparece corriendo sin rumbo en la escena. El jefe innegable ahora grita a los presentes: ¿Quiénes están en la base? ¡Necesito que vengan todos, Oolong, te necesito aquí, Hutz, localiza a los miembros de la liga que puedas, Esclavo, tráeme unas galletas Emperador, todos a la habitación de El Dorado!

La pequeña troupe de perdedores entra corriendo a los pasadizos laberínticos que llevan a la habitación del apreciado El Dorado: Ram Man por más saltos que pega no logra cubrir mucha trayectoria, pero en el momento final de un certero (más o menos) tope, derriba la puerta de los aposentos de El Dorado. Al estar en la entrada, todos ven que El Dorado está siendo llevado a un portal detrás de los cuatro individuos que buscan llevárselo lejos. El grito de guerra de Sinuhé es único, retumba con fuerza y raudos Gizmo, Cap. Cavernícola y Ram Man se arrojan. Oolong está a un lado del jefe quien también entra a la refriega como el borras, bien a lo pendejo. Los secuestradores no miden la consecuencia, disparan en esa oval caverna sus armas. Nada pendejo el Cap Cavernícola sale hecho madres, Gizmo Man ha conseguido de su afro un escudo gigantesco donde se arrincona Ram Man y el jefe. Ram Man brinca y busca acción pero es rebotado por la fuerza de los rayos. Una parte se derrumba por los impactos y el riesgo de colapsar tan bonita recámara de El Dorado, lleva a los villanos a empujar a éste al portal y brincar ellos, cerrándose tras de sí. Hutz llega justo con los refuerzos que halló en el lugar: una accidentada Conejita Blanca, Cap. Boomerang y el buen doctor Zoydberg. Aún así, el escenario pinta desolador. Los cuatro desconocidos lograron llevarse a El Dorado. Sinuhé, aún tirado en el piso, aún decidiéndose si entregarse al delirium tremens o a dar palabra al respecto, levanta la mano deteniendo los lamentos de los ahí presentes. Gizmo aún así, persiste: Jefe, ahora sí nos la hicieron buena… ¿qué pasó? Boomerang da un paso al frente, respalda a Gizmo muy a pesar de su xenofobia: Sí, ¿qué es lo que está pasando? ¿Cómo es que estos tipos son nuestros enemigos? Traían toda la acreditación de la ONU, yo mismo la revisé ¡y yo no me equivoco! ¿Entienden? ¡No es mi culpa! ¿Eh? ¡¿Ehhh!?

Calma Boomerang – interviene claramente el líder – nuestros enemigos son ellos. Esta secretaría, comisión, organización, lo que madres sea de la ONU… son ellos en verdad. Pudimos saberlo este güey y yo… pero no nos han ganado, no por el momento.

Boomerang cruza los brazos y logra su mejor mueca de hartazgo: pues como podrás ver, se llevaron a ese sudaca de El Dorado, la fuerza más imponente de la Liga como tú le dices y no sabemos ni a dónde. Yo creo que ya nos dieron en la madre.

Cállate cabrón – insta Sinuhé – mirad… a ver Puerta ¿onde andas?

El Hombre Puerta da un paso adelante y sale de un muro que estaba apenas visible. Tenemos una sorpresa señor Harkness – comenta cordial a Boomerang – El señor El Dorado está aquí – ondeando su mano, se pega a otro muro. ¡Este recabrón sustituyó al portal donde arrojaron a El Dorado, escondiéndolo detrás de uno de los muros de su recámara! El Dorado se levanta y pide que lo desaten, que es muy penoso verse todo medio sabe qué modo. Aún así, el resto de los ahí presentes, como Ram Man quien, con todo y sus limitaciones, quieren comprender quién fue entonces el que se llevaron los maleantes, ya que ellos también entraron a un portal con todo y El Dorado.

Esa, mis estimados culeyes, es la clave para saber en dónde están estos ojetes y saber qué se traen con nosotros nuestros jefes.- sentencia un enardecido y ya a medios chiles líder de la Liga - Y de aquí vemos quién se va a chingar a su madre más pronto. Esto ya es la guerra. ¡La guerra!

Continuará...




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