jueves, 14 de agosto de 2014

CAPÍTULO 7: ¡LA ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO, PERO LOS PERDEDORES MUEREN ANTES!


¡Bertha! ¡Bertha! ¡Encontré algo! – gruñe casi ahogado Chacal-o - ¡Creemos que son las rocas que cayeron justo en la salida de Gizmo y los demás!

Bertha se dirige, exhausta hacia donde indica el mutado canino y asoma un ojo. Está agotada, pero le parece acertada la apreciación. Voltea hacia el este, rumbo por el que mandara previamente a Mandril – o a iniciar la búsqueda de los otros miembros de la Liga de Perdedores. Se recarga con su voluminoso cuerpo en un costado de las rocas, Chacal-o esnifa: Creo que tengo algo Bertha… ¡Creo que son ellos bajo los escombros!

Bertha reúne fuerzas, Chacal-o y Mandril – o también se agrega. Levantan las piedras más próximas e insertan pedazos de metal retorcido para que sirvan como  trabes y pilares improvisados y el resto del escombro no se desplome. En eso están cuando Hombre Puerta recupera la conciencia. Bertha se dirige rápidamente a él y lo levanta, abofeteándolo con la fuerza que le dan millón y medio de gansitos como dijera Molotov y arrinconándolo en la pared más próxima: ¿En dónde están Sinuhé y Oolong, Puerta? ¡Es importante saber en dónde los dejaste, los necesitamos, si el Ejército y el Consejo de Seguridad de la ONU los encuentran, van a matarlos! Puerta aún aturdido, intenta establecer contacto con sus coordenadas en el muelle en Ginebra, pero no ve rastros de Oolong. Regresa a donde está Bertha: “N- no hallo a Oolong… apenas pude echar una mirada señorita Bertha… no sé qué pudo… oh, no”  “¿Qué pasa? – inquiere bufando la gordacontéstame Puerta, no estamos para titubeos” Pero Puerta no responde, sólo alcanza a sollozar señalando hacia arriba en un lugar próximo a ellos.

Entre los escombros cae la cabeza de Oolong, sus orejas y el rabo. Chacal-o y Mandril-o detienen su tarea salvadora para ver el horror del cambiaformas occiso. En lo alto, Hidalgo, Infante y Lennon sonríen macabros blandiendo sus armas, irradiando aparte del petatazo de choquilla de muerto podridón, una esencia verdosa que a Bertha le trajo algún recuerdo, pero de inmediato ordenó a los animaloides que siguieran escarbando mientras ella se encargaba. Los aún impactados antropomorfos sólo le señalan a Bertha en un pequeño claro al enanazo de Ram Man surgiendo de los escombros, más aturdido de lo común, pero con fuerza: “¿Qué, qué, qué? - gruñe con furia - ¿¡Quién la va a armar putos!?” Bertha lo observa y Ram Man se alinea a brinquitos muy cuco él. Chacal-o y Mandril-o regresan a las labores de rescate.

Bertha da un paso adelante y Ram Man un brinquito. Miran hacia la montaña de escombros, ambos saben que cualquier ataque sobre la triada occisa, podría ocasionar un derrumbe y echar atrás los pocos avances que se lograron con la liberación de Ram Man, así que se encuentran a la expectativa. Los muertos no muertos se dan cuenta de esta ventaja y es el hombre de dios, don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor, quien, blandiendo la hoja afilada de su sable, brinca hacia Bertha y Ram Man. Éste impulsa sus piernillas de llanta de cuero viejo para darle un severo tope al sable del Medievo en una elaborada metáfora acerca de por qué cenar hot dogs antes de dormir está muy cabrón. Hidalgo y Costilla sorprendido ve volar su sable lejos de él. Con un mohín voltea la mano derecha como saludo de princesa y de sus ropas extrae otro igual…. Y otro: Veamos bestia de Satanás hasta donde puedes llegar, porque la gracia del señor está conmigo y él no me abandonará en este oscuro momento… he regresado de entre los muertos porque su llegada está cerca y si he de matar a cada uno de ustedes impuros hijos de la corona, entonces por mi persona en el primer escalón de la entrada al Paraíso, que los mataré a todos.

Ram Man no entiende ni la mitad y le vale aventándose otro tope derechito al cura quien lo esquiva, Ram Man se va derecho todo sacado de onda y va a caer en los pies de Lennon, quien nada compasivo arroja su navaja suiza directo entre los ojos de Ram Man, quien grita agónico. Abajo, Hidalgo sonríe y se dirige hacia Bertha, Pedrito Infante hace lo mismo, Bertha se prepara para recibir el ataque. Si bien controlar su densidad impedirá que los ataques de las armas blancas sean efectivos, no podrá hacer mucho con la furia guerrera de unos no muertos. Infante tiene la determinación, tozudez y bíceps de Pepe el Toro e Hidalgo tiene las mañas, mala onda de un cura de su tiempo, pero también la agilidad de un hombre de sesenta años, eso no es tan bueno. Bertha lo descuenta de un manotazo, pero Hidalgo ya no conoce el dolor ni el cansancio, diablos ¡fue asesinado por un pelotón entero y cuenta la leyenda que el cabrón no se quería morir. Tres descargas de los riflazos esos que parecen varas para atizar el fuego y nada. Pinche Hidalgo tuvieron que atizarle una descarga en el pecho para que se jeteara. Ahora, un manotazo de Bertha apenas si le hace algo. Infante al grito de Amorcito Corazón, le hace ver su suerte a Bertha que no puede evitar pelear contra un amo del machete y la herramienta de carpintería. Bertha puede ser resistente en su piel, pero si recordamos que está GORDA, entonces es fácil suponer que se cansará y mucho.

 Arriba, Ram Man se retuerce del certero navajazo, comienza a llorar porque la neta es re marica y se frota la carilla, la sangre se le desparrama como de cuino, tan tierno y grotesco a la vez, como una película romántica. Lennon de repente torna su gesto adusto de inglés mal tragado y se hinca al ver el dolor de Ram Man. Su ceño no se frunce más… algo en su interior le hace dudar y titubeando dice: Y- yo… I didn´t mean to hurt you…. I´m sorry that I made you cry… didn´t wanna hurt you… I´m just a deadite guy…. Y mientras se avienta el chiflidito y retira con ternura la navaja enterrada de la jeta ya hinchada de Ram Mancito, una severa patada afelpada en la nuca, hace que el muerto viviente de Liverpool se vaya de bruces sobre el escombro.

¡PATADA A TRAICIÓN JIPI HIJO DE PUTA! – grita una enfurecida Conejita Blanca – ¡A CHINGAR A SU MADRE CON SUS CANCIONES PARA PUTOS! – la Conejita se coloca frente al otrora músico y le planta otra patada en el pecho haciéndolo caer por los escombros. Ram Man se levanta con trabajos, pero aliviado: “¡Gracias por salvarme Conejita, el ataque de ése tipo casi me mata!” La Conejita lo mira extrañada: ¿Te estaba atacando? Hrm, límpiate la sangre, dime ¿Dónde está mi amor? ¿En dónde quedó? ¿En estos escombros? – patea impaciente las rocas y Mandril-o y Chacal-o salen corriendo. ¡Un derrumbe por tanto desmadre de estos cabrones! A lo lejos podemos ver a Lennon quitando rocas provocando el derrumbe de la última esperanza de salvar a los miembros de la Liga que quedaron sepultados: ¡Ya saben amigos, todo lo que necesitan es un poco… de…. AMOR!  Y en ese instante, todas las rocas se caen con Ram Man y la Conejita en la parte alta. Bertha en su delirante pelea contra Pedro Infante e Hidalgo y Costilla apenas logra ver cómo todas las piedras caen… esboza un gemido de tristeza y las rocas caen en avalancha sepultándola con los no muertos.

 En un escenario donde todo se derrumbó, dentro de mí, dentro de mí, los pasos torpes y cansados del Hombre Puerta rompen el silencio. Sus ojos de rombo buscan nerviosamente: “Más… rápido… más…” Y madres, con un destello desaparece y unos segundos después aparece ahí mismo, esta vez sacando por su portal a la Conejita, toda madreada y maldiciendo entre sueños. Puerta se arrodilla y mira junto a la Conejita los cuerpos de Chacal-o, Mandril-o y Ram Man a quienes acaba de rescatar de morir atrapados en los escombros. “Una más… más rápido… más fuerza…” y sopas, desaparece. Y de nuevo aparece, pero su portal no alcanza para sacar el enorme chipote de carne que es la Gran Bertha. Puerta la empuja como puede, ni siquiera puede decir si está viva. Él se derrumba ahí mismo, pero levanta la cabeza, algo le falta.

Desierto de Libia

El portal se abre, la mano busca algo, el Hombre Puerta se asoma: Las coordenadas son correctas – se queja - ¿qué sucede? – el débil y golpeado Puerta asoma el cuerpo, se para en la quemante arena, con su temperatura de sauna para obesos. No ve al jefe, voltea  de un lado a otro. Está débil pero tiene que buscarlo, probablemente no esté lejos. Avanza sólo unos minutos, se debilita, grita el bello y sonoro nombre de Sinuhé. No hay respuesta, necesita descanso, abre un portal con trabajos, regresa a la derrumbada base y desgraciadamente las cosas no parece que vayan a mejorar. Un rifle de alto poder así como los de los pinches narcos, le apunta en la cabeza. “Levántate lentamente culero, con las manos arriba” le espeta una voz aguardientosa. Puerta obedece, confundido, mira a su alrededor discretamente. Sus compañeros están todos inconscientes y esposados. De entre los militares aparece Babbage y el pinche mariconazo loca del Pee Wee Herman. Babbage se dirige a los militares: No nos atrasaremos más, tú, Hombre Puerta, dime en dónde está El Dorado. Si te niegas a contestar, te aviso, mataré a uno de tus amigos, hasta que me lo digas. Tras unos segundos de silencio, Babbage hace un gesto al de la voz aguardientosa, que resulta no ser otro más que Resortes Resortín de la Resortera, con una jeta más sana y humectada que la que tenía en vida. A él le sentó bien la muerte. Resortes apunta con su arma a la cabeza del inconsciente Chacal-o. Babbage mira a Puerta: ¿Y bien? Puerta no responde, mira a Babbage y luego a Resortes y luego a Chacal-o y luego a Babbage y luego a Resortes y luego a Chacal-o y luego a Babbage y luego a Resortes y luego a Chacal-o y luego a Pee Wee.. ugh, y luego a ¡MOCOS! El disparo retumba, la masa encefálica o sea toda la melcocha del cráneo de Chacal-o se desparrama en el piso. Puerta cae de rodillas al ver esto, llora nomás que no se le ven las lágrimas porque está medio raro, pero sí sufre. Resortes observa con sus ojos desorbitados la mollera destrozada de Chacal-o cuyo cuerpo cayó pesadamente en el suelo. Mandril-o despierta para ver la escena y se pone como loco. Resopla y grita y brinca como el pucta chango que es, pero con fuerzas y pega unas patadas, no obstante es sometido y apuntado con riflazos en la choya. Babbage pregunta a Puerta. ¿En dónde está El Dorado?...

Continuará… J


No hay comentarios:

Publicar un comentario