domingo, 19 de mayo de 2013

SELECCIÓN NO NATURAL: RICHARD STARKINGS Y SUS ELEPHANTMEN


“El Homo Sapiens, la primera especie realmente libre, está a punto de decomisar la selección natural, la fuerza que nos hizo a nosotros. Pronto tendremos que mirar profundamente en nuestro interior y decidir en qué nos convertiremos”
Edward O. Wilson, “Consiliencia: La unidad del conocimiento”, Estados Unidos, 1998

“Se dice que la necesidad es la madre de la invención…me pregunto si es así como se sintió Dios el sexto día”
Dr. Kazushi Nikken, “Unnatural Selection”, Africa del Norte, 2224

“Entonces el Señor dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre”
Génesis, 3:22

               La ciencia y la tecnología han formado parte de nuestra evolución, no solo como mero ‘accesorio’, sino como ingrediente fundamental del paso de los seres humanos por esta existencia. El fuego, la rueda, las vacunas, el internet, la clonación; todo ha sido una cadena de eventos que han hecho nuestra vida cotidiana, ofreciendo posibilidades increíbles que hasta finales del siglo XIX solo eran ficción. En 1996, cuando Wilmut y Campbell clonaron a la famosa oveja Dolly; el versículo 22, capítulo 3 del libro del Génesis comenzó a retumbar en mi cabeza: ¿Se volvía el avance tecnológico, proveedor de bienestar y evolución, un asunto hasta cierto punto ‘inmoral’?, ¿Estábamos alzando la voz en contra del orden universal y tomando un lugar que no nos correspondía?... ¿Le dimos el primer mordisco, acaso, al hipotético fruto del árbol de la vida?

Muchísimos medios han tocado este tema y los comics no se pueden quedar atrás. En Julio de 2002, un británico dedicado al diseño de fuentes tipográficas para rotular comics publica un título de su autoría; con el sólo propósito de usar las fuentes que diseñó y ninguna otra editorial había aceptado hasta el momento. Richard Starkings, también editor y escritor (fundador del afamado estudio de rotulación de comics Comicraft), se alía con un talentoso José Ladrönn en el arte para darnos a conocer “Hip Flask”; la antesala a todo un fenómeno del medio del noveno arte contemporáneo.

La trama nos cuenta la historia de Hieronymous “Hip” Flask, un hipopótamo antropomórfico dedicado a la investigación privada, en una ciudad de Los Angeles de un futuro 2262. Un universo que sirvió de base para la aclamada serie-secuela ‘Elephantmen’, publicada por IMAGE Comics en 2006. Pero es el oscuro nacimiento de Hieronymous y sus hermanos lo que nos ocupa en esta columna.


¿Y qué leemos en este comic que pueda ponernos a pensar tanto?. ‘Unnatural Selection’ (‘Selección no natural’) es el nombre del primer comic publicado por Starkings, con Hip Flask como protagonista. En las primeras páginas conocemos al genetista Kazushi Nikken, megalomaníaco científico a cargo de terribles experimentos con ADN humano y animal. Starkings se sirve del arte de un estupendo Ladrönn para ubicarnos en una instalación secreta en algún lugar del desierto africano, en un lejano futuro. En lo particular, es muy impactante esta secuencia de viñetas donde vemos a un Dr. Nikken manipulando un ovulo humano, injertando material genético en su núcleo y vociferando unas líneas que se vuelven el mantra de los seres creados por él y su equipo. El enriquecimiento de los grandes corporativos empleando una justificación científica para poder desarrollar su ‘producto’ con fines militares y de exterminio. El lado oscuro de ese conocimiento y las habilidades aunadas que posee nuestra “privilegiada” especie.

Starkings nos pone de manifiesto que la humanidad se pierde en esa delgada línea roja entre el orden natural de la vida y la manipulación descarada por parte del humano mismo. Una historia llena de simbolismo y ‘mensaje tras el mensaje’ (la famosa metaficción, le llaman). Nikken, el artífice de este pasaje en la historia de la ciencia humana (superándose a sí misma), es el líder de la corporación MAPPO (cabe aclarar que Mappō, en el budismo, significa “La tercera edad de Dharma”. La degeneración, el declive. Donde las personas son incapaces de alcanzar la iluminación a través de la palabra de Buda, convirtiéndose en una sociedad moralmente corrupta…), quienes están a cargo del desarrollo de armas biológicas de última generación; materializadas en forma de híbridos genéticos humano/animales. Programados concienzudamente para perder toda individualidad y convertirse en esos instrumentos al servicio de cotas de poder ocultas que los puedan pagar.

Por si no fuera suficiente, MAPPO y sus operativos eligen como base de experimentación África. La mismísima cuna de la humanidad. El arte de Ladrönn, al más puro estilo Jack Kirby (lo cual se agradece en extremo) nos narra con  gran acierto esta historia que requiere en su gráfica mucho detalle, y es en las texturas de Jose O. Ladrönn que podemos apreciar todos los elementos que la componen: circuitos, estructuras metálicas, instrumental de laboratorio, pliegues en la piel, armamento, trazas de disparos de distinta índole…en fin, no por nada se ganó el premio Will Eisner en 2006 por mejor artista/pintor multimedia (interiores). Su arte digital es simplemente maravilloso para esta historia.

Starkings nos regala un boleto para viajar en el tiempo, a un futuro remoto, pero posible dadas las cosas que vemos (y las que no sabemos/vemos también) hoy en día. ‘Elephantmen’ se vuelve lectura de ciencia ficción pura y obligada para todo aquel fan de este género, que se precie de serlo. También el británico se une a las largas filas de creadores, como Hideaki Anno (Evangelion) o Philip K. Dick (“Do androids dream of electric sheep?”, novela precursora de Blade Runner), que nos muestran que hemos comido ya de aquel prohibido fruto…y tarde o temprano, el dueño del huerto se hará presente para reclamarnos.

Po mi parte, regreso a mi nave espacio/temporal. Aquella descrita por J.J. Benítez en ‘Caballo de Troya’…espero regresar entero de esta travesía al futuro (no tan lejano/no del todo imposible).

fin de la transmisión_
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Gabo Sosa. Científico en ciernes. Comiquero de espíritu. Viajero espacio/sensorial.

WEIRD SCIENCE*


             Muchos estiman que el impacto de la ciencia moderna en la cultura, puede medirse a partir de las múltiples innovaciones tecnológicas y los avances técnicos. Es innegable que estos dos últimos aspectos han conquistado el imaginario social y han generado un nuevo espíritu de época (tecno-ciencia= tecno-imaginario). Pero a veces se olvida que el punto de vista de la ciencia, también es una cosmovisión que si bien ha dejado sentir su influencia desde hace más de tres siglos, pareciera que aun no forma parte del lenguaje habitual de la mayoría de la humanidad. Obvio es que no nos encontramos en una era cavernaria (mentalmente en la "edad media" quizás muchos si), ni tampoco estamos en un estadio de entendimiento inferior a nuestros predecesores, pero aunque cuantitativamente dispongamos de mejores aparatos que facilitan múltiples tareas y cualitativamente gocemos de mejores perspectivas de vida en salud y mortandad, nuestra comprensión del mundo aun sigue siendo bastante escueta e idólatra.

El pensamiento científico solo es cultura popular cuando a través de la industria cinematográfica, se producen películas de ciencia ficción (¿Hace falta ahondar en la falta de rigor en la cual estos filmes abordan los temas científicos?). Y si bien, no podemos ignorar la forma tan radical en la cual la ciencia ha cambiado nuestra forma de pensar y nuestras experiencias de vida, no le damos al conocimiento y los métodos para construirlo, un lugar preponderante. O dicho de otra manera, el uso de artefactos de última generación no nos ha llevado a adoptar a nuestra formación, la cultura científica (por lo menos como adiestramiento mental o entrenamiento). Y no solo no lo amalgamamos en un intento por enriquecer nuestro bagaje, a veces creemos hacerlo desde el discurso "Cientista" (la ciencia como panacea al igual que la religión). Es decir, entendemos el discurso de la técnica como la nueva utopía venidera en base a solo tecnología y más tecnología (los artilugios como consuelo ante un futuro incierto).

Antes, la religión era la que prometía una vida más plena en el más allá, hoy ese espacio ha sido llenado por los mitos de la técnica. Las ideas mercadológicas en torno a ella, han creado utopías con fecha de caducidad, donde no solo se nos promete un porvenir idílico, sino también, la posibilidad de acceder a él desde el presente. Con representaciones oníricas por medio de fotografías, cine e Internet (al fin y al cabo dictadura de la imagen) se nos muestra otros universos donde la constante es la comunicación: la última utopía de la información (una creencia más para las masas). Y tomando en cuenta que actualmente las personas se identifican mas con sus posesiones materiales, no es de extrañarnos que también nos midamos a nosotros mismos como una sociedad exitosa a partir de los logros tecnológicos. La esperanza y los anhelos en forma de celulares, cable con 120 canales, web a alta velocidad, memorias USB y Ipod’s de gran capacidad (etc., etc., etc.,) llenando vacíos existenciales en medidas de GB o TB.

Curioso es entonces, que en plena era de la información (una supuesta fase de transición hacia la "Sociedad del Conocimiento"), la gente es cada día más ignorante no solo de si, sino de todo lo que la rodea. La experiencia más cercana que se tiene con la ciencia es cuando sintonizamos algún episodio de Big Bang Theory (excelente sitcom, dicho sea de paso). La revolución científica de los últimos años necesita permear más allá de sus invenciones, como un elemento importante en la educación con el fin de restarle azar al futuro y aprender a diseñar soluciones prácticas desde el presente (no es una cuestión de productos para la evasión). Es una revolución del pensamiento, no del entretenimiento. No se trata tampoco de que nos convirtamos en una comunidad científica global, sino de que junto a nuestras inclinaciones artísticas y quehacer político, prohijemos la tradición científica como dinámica cultural transformadora de lo estático anquilosado y como creadora de alternativas. La convivencia con las ciencias permite algo más que un rato de agradables actualizaciones, es un estimulo a la inteligencia inventiva, y un aprendizaje neurálgico para reducir la imposición de visiones arcaicas que no permiten un desarrollo igualitario. Se trata entonces de ir más allá de los usos lúdicos y recreativos de los artefactos tecnológicos, y reutilizarlos para, en base a los valores de la ciencia (escepticismo, autocritica, iniciativa, etc.) configurar una imagen más amplia del mundo. Finalizo con la siguiente cita:

"Si seguimos empeñados en ver a la ciencia únicamente como una productora potencial de aplicaciones técnicas, perderemos la influencia de la ciencia en la cultura y crearemos un divorcio entre una tecnociencia mercantil y una sociedad acientífica que comprará algunos productos científicos y sufrirá pasivamente, a veces horrorizada, otras de sus aplicaciones." Josep M. Casacuberta: vicedirector del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (CSIC).1


*Titulo de una película y serie de televisión acerca de dos descerebrados creando la mujer perfecta.

1) Casacuberta, Josep M., Tribuna: Circuito Científico, La(s) función(es) de la ciencia. EL PAÍS, miércoles 27 de abril de 2005, http://elpais.com/diario/2005/04/27/futuro/1114552808_850215.html

BEFORE AND AFTER SCIENCE – BRIAN ENO (1977)


“The boy who tried to vanish to the future or past
is no longer here with his sad blue eyes.”

Si alguien ha sabido manejarse con soltura a través de las capacidades y talentos tanto externos como internos, los roles que emergen y circundan el entero mundo de una producción musical, así como los avances tecnológicos en el universo de los sonidos, es Brian Eno. No sólo un habido productor que ha marcado los estilos de diversas bandas, sino que ha manifestado un ecuánime camino entre lo artísticamente experimental –en todas las disciplinas– y el fomento del dialogo y pensamiento sobre el futuro.

Su legado toma forma en diversos campos que van desde el Pop hasta el Rock Progresivo, pasando por ser uno de los fundadores de lo ahora conocido como Ambiental e incluso lo Electrónico. Pionero, revolucionario y reformador, Brian Eno fue entregando parte de sus estilos a través de la colaboración y producción de diversos álbumes mientras su lado solista se mantenía en un rubro más furtivo. No obstante, es con éste, su quinto álbum en solitario, que se abre camino al Rock, al New Wave (aún en sus albores), así como también mantiene en fino equilibrio su sobrio y minimalista estilo de anteriores entregas para inscribirse de lleno en el centro industrial de la música.

“Before And After Science” no es, pues, un antes y un después en su carrera sino más bien un resumen de estilos previos y futuros que habrían de marcar amistades, futuras leyendas, y hasta ciertos géneros musicales. Es un álbum de colaboraciones sumamente trazado en la colectividad y lo diverso… Claramente los apartados estilísticos se van dando paso bajo la sutileza y el marco de la elegancia en la preparación de estos. Es un viaje por la mente creadora y organizativa de Eno, un recorrido por el tiempo estancado y conforme de su genio: No es la entrada ni salida del laberinto, sino el laberinto en si.

Acompañado de diversos músicos, miembros de bandas de alta experimentación como “Can”, “Fairport Convention”, “Roxy Music”, “King Crimson”, “Genesis” y más, Eno logra desnudarlos del sonido de sus agrupaciones a las que pertenecen, arropándolos en su atmosfera, su “mood”, y su benevolente & exquisita locura. Ampliamente con más ritmo, la primera parte (entonces “Lado A”) nos muestra un lado innovador para sus tiempos, pero que se apega (roto el hilo temporal ya) a lo que sería el posterior trabajo del músico en su faceta de productor. Ejemplo claro es la pieza “King's Lead Hat”, la cual prevé a detalle lo que habría de aportar a los Talking Heads en su segundo álbum (el cual él produciría).

Su lado “B”, notoriamente cambiante pero con dejos de todo lo escuchado se torna más cerca del “Ambient” que ya venía manejando en sus anteriores discos, sin embargo muestra otra cara de esta figuración tan suya. No son entonces las extensas piezas de ligeros cambios que parecen acompasar el tiempo mismo, sino que las atavía de un ligero Pop a base de letras llenas de ensoñaciones.

“Before And After Science” termina pues por ser la mejor opción para adentrarse al mundo de Eno; una de las figuras más importantes en la historia de la música en las últimas décadas. Una figura tras bastidores por decisión propia, oculta, serena, innovadora desde su sitió pero cuyo alcance está en las formas y fondos de la música popular contemporánea. Es una prueba, pues, de su trascendencia, de su eficacia y sus extensas fronteras… No es, ciertamente, uno de esos discos que hayan cambiado el mundo de la música, pero para aquellos que lo habrían de hacer, y lo hicieron, en efecto les mostró como podían y debían hacerlo.


Tracklist.

I.- No One Receiving (3:52) 

II.- Backwater (3:43) 

III.- Kurt's Rejoinder (2:55) 

IV.- Energy Fools The Magician (2:04) 

V.- King's Lead Hat (3:56) 

VI.- Here He Comes (5:38) 

VII.- Julie With... (6:19) 

VIII.- By This River (3:03) 

IX.- Through Hollow Lands (3:56) 

X.- Spider And I (4:10)    

Sobre el autor: Seguidor de pistas tanto falsas como nocturnas, reescribe más que escribe y da más vueltas en la cama que entregarse al sueño. Hacedor de imágenes y fanático de ellas. Sus ideas se cuentan por centenares pero sus depósitos con los dedos de la mano. Para mayores aportes, dirigirse a su blog personal: www.lacosaestaasi.blogspot.com

sábado, 18 de mayo de 2013

35 MILÍMETROS DE ANTELACIÓN


       Hoy en día contamos con innumerables beneficios tecnológicos que ayudan al ser humano a ser más eficiente y creativo. Una persona ya no necesita salir de su hogar para ganar dinero, todo se puede hacer desde la comodidad del hogar, desde pedir comida hasta ganar dinero a través de medios electrónicos como el conocido Pay Pal. La evolución de dichas bondades cibernéticas ha ido desde la imprenta hasta la digitalización de la información, de las pesadas y estorbosas maquinas de escribir hasta las mini lap top (nombre con que se conoce a las computadoras portátiles), ya no hace falta pertenecer a un medio impreso para publicar artículos o ensayos, con el simple hecho de dar de alta un blog en el ciber espacio (como el maravilloso proyecto de “Distopía” en el que estamos involucrados varios amigos y entusiastas de la web), incluso podemos leer clásicos literarios de gran tamaño como “Guerra y paz” de Tolstoi sin necesidad de andar con el gigantesco ejemplar de un lado para otro, con una tableta electrónica es suficiente para contener toda la información de tan maravilloso ejemplar.

Todas estas amenidades que 20 años atrás veíamos sumamente distantes están aquí y llegaron para quedarse, muchas de estas innovaciones han sido concebidas años o siglos antes por intrépidos escritores que soñaron con un mundo lleno de tecnología y maquinas, desarrollando con sus ideas lo que ahora conocemos como ciencia ficción y que, por supuesto, el cine ha tomado y aumentado para crear sus historias, digo aumentado porque es en este arte donde se materializan esos viajes al futuro. Sentados frente a una pantalla en el cine o un televisor podemos recorrer la Ciudad de México del futuro según nos la plantea Luis Estrada en su película “Un mundo maravilloso” (2006), en donde existen ghetos para separar a la escoria de la población de la “gente bien”, o el Londres industrializado de “Total Recall” (Len Wiseman, 2012).

Pero lejos de estos viajes surge una pregunta que viene a colación con el tema de esta entrega, ¿qué ha aportado el cine a la ciencia?, el séptimo arte a hecho valiosas contribuciones, muchas de ellas tomadas de su contraparte literaria que han servido para cristalizar los sueños de grandes escritores, otras más surgen como historias creadas por un intrépido guionista que se atrevió a ver más allá del presente, llevándonos a los confines mismos del espacio a través de avanzadas naves espaciales como en Prometeo (Ridley Scott, 2012), o creando súper computadoras capaces de vigilar cualquiera de nuestros movimientos como en Eagle Eye (D. J. Caruso, 2008), veamos pues que nos ha dado el cine en materia tecnológica.

Uno de los grandes sueños del hombre fue –y es- viajar al espacio, llegar a la luna como consecuencia, explorar y conquistar planetas. El primero de  estos viajes lo hizo un ruso allá por el año de 1961, su nombre era Yuri Alekséyevich Gagarin a bordo de la nave Vostok 1, y fue hasta julio de 1969 que el Apolo 11 realizó el primer descenso lunar con Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin Jr., sin embargo, el cine y la literatura ya habían soñado con estos viajes, el primero de ellos tiene en “Viaje a la luna” de Geroge Mélliès (1902) a su primer representante, y esta a su vez está basada en la obra de Julio Verne “De la tierra a la luna” publicada en 1865 y en la de H. G. Wells. “Los primeros hombres en la luna”, obra que vio la luz en 1901; la película, de manufactura artesanal, combina elementos de animación y es considerada la primera en hacer uso de efectos especiales, y es posiblemente la que inicia el género de la ciencia ficción en el cine.

Después se vendrían obras como  “Frau im Mond” (Fritz Lang, 1929), en donde un grupo de colonos viaja a la luna con el fin de encontrar oro, e incluso se llego a correr el rumor de que Stanley Kubrick habría filmado en un estudio la llegada de los astronautas gringos a la luna, esto con el fin de ganar la carrera espacial a la URSS que ya había enviado un piloto al espacio. Algo que hizo detonar más esta grabación controlada fue que la bandera de los Estados Unidos ondeaba cuando fue plantada en tierra lunar, siendo que en la luna no hay aire. Otra duda que surgió fue saber quién había grabado el descenso de los astronautas cuando bajan del modulo ya que parece que la cámara se les adelantó o ya estaba ahí. Dejando a un lado los chismes y rumores, pero siguiendo en el espacio, caemos en lo que, también el gran maestro Kubrick legó a la humanidad, las gigantescas estaciones espaciales como la que pudimos ver en “2001: A space odyssey”  (1968) así como su operador cibernético HAL 9000, una paranoica maquina que hace la vida de cuadritos a los dos habitantes de dicha estación, en la historia de la humanidad no fue sino hasta 1973 que los estadounidenses lanzan su estación espacial llamada “Skylab” (laboratorio del cielo) y los rusos hacen lo propio en 1971 con la denominada “Salyut” (que significa saludo en ese idioma), y no es sino hasta 1998 que varias naciones del mundo se unen para crear la llamada “Estación Espacial Internacional” (EEI por sus siglas en inglés) y que lleva en construcción desde 1998 y se espera concluir para el verano del 2013.

Dentro de su película “2001: A space odyssey”, Kubrick no sólo se adelantó a estas descomunales estaciones espaciales, también visualiza lo que en un futuro será la nueva forma de comunicarse entre los humanos de la tierra con las video conferencias. En esta película podemos ver a Heywood Floyd comunicarse con su hija desde la inmensidad del espacio teniendo como fondo parte de la tierra vista desde las alturas; otra película que se adelantó a esto fue el corto animado de Frank Tashlin titulado “Planet Duffy” (1944) que sirvió como propaganda durante la segunda guerra mundial y en el que vemos a una espía nazi comunicarse con Hitler, Goebbels y Goering mediante un monitor. Ya que estamos aterrizando las innovaciones y rondamos los confines de la televisión podemos mencionar también el hallazgo de la video vigilancia, de la cual podríamos situar como su punto más álgido en el libro “1984” de George Orwell publicado en el verano de 1949, pero que ya tenía su antecesor histórico en la Alemania nazi ya que en 1942 ese régimen utilizó un sistema similar para vigilar el lanzamiento de los misiles V2; en el cine podemos situar su primera aparición en la película de Charles Chaplin titulada “Tiempos modernos” (1936) en la que un trabajador, encarnado por el entrañable mimo, es vigilado por su jefe mientras sale a fumar un cigarrillo en sus ratos libres; hoy en día hay cámaras regadas en varios puntos estratégicos en las grandes ciudades del mundo, esto con el fin de coadyuvar al mejoramiento del tráfico o prevenir delitos, el gran hermano que previó Orwell está más cerca de lo que imaginamos.

Hasta ahora hemos visto como el cine ha vaticinado grandes proezas humanas, no es cualquier cosa aventarse a construir una estación espacial, los recursos que se requieren son altísimos, a su vez hemos sido testigos de cómo previó el lanzamiento de la video conferencia, que todavía no es explotada como debiera, muchos dispositivos de telefonía celular ya cuentan con esta innovación pero aún no se ha dado el bum (al menos en lo que a México se refiere) de este tipo de comunicación, muy probablemente se deba a la falta de infraestructura que hay en este país; pero las aportaciones no paran ahí, encontramos otra serie de innovaciones en otros campos como la robótica teniendo como base histórica que los primero robots  (palabra que surge del termino checo “robota” que quiere decir trabajo forzado) aparecen en la década de los 40, pero ya antes en 1927 Fritz Lang se atrevió a crear uno que tenía la capacidad de suplantar tanto el comportamiento como la apariencia de una persona en su película “Metropolis”.

Posteriormente Robert Wise crea al feroz Gort en “El día en que la tierra se detuvo” (1961), pasando por los simpáticos C3PO y R2D2 en “Star Wars” de George Lucas allá por el año de 1977 (como dato curioso el primero de ellos tiene similitud con el antes mencionado de Fritz Lang), también recordamos al robot Ash de “Alien” de Ridley Scott (1979) así como a Bishop en la segunda entrega de esa misma película, esta vez dirigida por el maestro del invento James Cameron, quien también nos adelantó un futuro apocalíptico donde las maquinas se revelan contra los hombres creando despiadados robots para su exterminio en “Terminator” (1984). También tuvo a bien imaginar los nuevos viajes espaciales del hombre, llegando a planetas con grandes riquezas y corporaciones terrícolas dispuestas a explotar sus recursos a como de lugar y también hemos tenido la oportunidad de conocer a los replicantes de “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982), hasta llegar al “Robocop” de Paul Verhoeven en 1987, por mencionar algunos de los robots más famosos. A veces, la combinación de robot humano también ha sido utilizada en la pantalla grande, el Dr. No en “007 vs el Dr. No” (Terence Young, 1962) utiliza una mano robótica, así como Luke Skywalker al final de “Star wars: el imperio contraataca” (1980) por no mencionar a su padre Anakin quien ya es más maquina que hombre.

Estos son sólo algunos de los avances que el cine a aportado a la humanidad. Muchos de ellos surgen del maravilloso universo literario de la ciencia ficción, grandes autores que siguen sirviendo de inspiración como Isaac Asimov, Julio Verne, Ray Bradbury, Philip K. Dick, H. G. Wells, George Orwell, entre muchos otros de los que se ha alimentado el cine y la humanidad para crear sus inventos. Hoy en día podemos ver películas con posturas atrevidas, como un clon que se encarga de una estación lunar como en la película “Moon” (Duncan Jones, 2009), o despertar años o décadas después de tener un accidente en el que un hombre queda desfigurado con el fin de que, gracias a los avances de la ciencia, pueda ser reconstruido, como en “Abre los ojos” (Alejandro Amenábar, 1997), incluso podemos voltear al pasado para adentrarnos en el mundo de la realidad virtual con “Tron” (Steven Lisberger, 1982), o hacer una teletransportación como en “La mosca” (David Cronenberg, 1986), o dormir en un proceso de hibernación como en “El planeta de los simios” (Franklin Schaffner, 1968), y quien sabe, tal vez cuando despertemos ya nada sigue ahí, porque si hay algo malo es que muchas veces la ciencia sirve para destruir.


Las políticas militares de países como Estados Unidos se sirven de esta para amedrentar a sus adversarios, encarnados en la actualidad por grupos terroristas sin rostro ni bandera. Es preocupante ver como el cine se ha acercado a esta idea de destrucción ¿Qué tan probable será que las maquinas se puedan revelar al hombre en el futuro? ¿Cómo podríamos competir contra aquello que nos ayuda a destruir? ¿Cuál es el sentido de crear e innovar con el fin de matar?; El sueño de un hombre que algún día pensó que la tierra en un futuro estaría semi destruída y habitada por implacables simios pareciera estar más cerca que nunca, su sentido metafórico es sólo un vistazo a la contradicción más grande de la humanidad, matar a otros hombres que no piensan igual, y la reflexión que Schaffner nos deja es posiblemente la única lección que no logramos entender, que hay otros que piensan y viven de otra manera, pero tal parece que occidente necesita empujar a otras sociedades al modelo neoliberal, a comprar para no pensar, para no sentir, para escapar, tal vez dentro de poco despertemos en un jaula rodeados por animales que nos contemplan como una simple arma mortal, en grandes zoológicos en donde los humanos están contenidos para proteger lo que estamos empeñados en destruir, este hermoso planeta al que llamamos hogar.


sábado, 20 de abril de 2013

DISTOPÍA PRESENTA: MISOGINIA


            ¿Cómo abordar el problema de la misoginia sin caer en lugares comunes o posturas políticamente correctas? ¿Qué podemos decir nosotros que cientos de movimientos sociales en pro de los derechos de la mujer y en contra de la violencia de género no estén manifestando ya? ¿Debemos seguir la corriente para evitar la condena y no permitirnos una breve reflexión sobre las luces y sombras del discurso de la misoginia? Porque tampoco podemos ignorar la doble moral que se maneja en los aun mass media al desaprobar las expresiones de odio hacia lo femenino, y al mismo tiempo explotar sin miramientos la figura de la mujer a diversos niveles tanto como atractivo y llamada de atención para el consumo, así como herramienta política. Es difícil voltear hacia otro lado cuando percibimos incluso cierta complicidad de las féminas en este tipo de exhibiciones.

Por otro lado ¿Cuál es el origen de la misoginia? ¿Hay un nexo –fuerte- con los mitos y la religión? De entrada podemos afirmar que a través de esta última se fomenta por generaciones un desprecio de lo femenino, traducido posteriormente en usos y costumbres que degeneran en prejuicios muy arraigados. Peor aun cuando estos mismos prejuicios se transmiten en obras de las industrias culturales a partir de su reproducción en el cine popular por citar un ejemplo. Recordemos que hasta hace poco el estereotipo del macho mexicano fue educación sentimental (e instructiva también) de una gran prole en nuestro país. Ídolos del pueblo como Pedro Infante, Jorge Negrete, etc. permearon en la cultura popular legitimando ciertas actitudes perniciosas hacia la mujer. Y aunque actualmente ya no son influencia directa, mediante la música folclórica de segunda generación (ranchero, norteño, cumbia, bolero y demás) se siguieron promoviendo ideas y comportamientos machistas que hasta la fecha aún perduran. 

En este número tenemos posibles respuestas a esto: en primer lugar nuestro colaborador Roberto Juanz nos describe la concepción de la misoginia como una herencia intrínseca entendiéndola como  una “resurrección” reiterativa del desprecio entre géneros, señalándonos posibles culpables de dicha actitud ¿patología? Averigüen. “El mundo y sus curvas”  por Paco Payán nos detalla el particular punto de vista de Guiilermo Fadanelli, quizá uno de los pocos  escritores nacionales “malditos” y con más mala leche a la figura de la mujer; tres descripciones de sus cuentos correspondientes a la obra “Más alemán que Hitler” dan soltura a la posibilidad de la misoginia en las letras. La viñeta en su tinta por Gabo Sosa nos habla sobre la pro igualdad de la mujer dentro del universo del cómic, un espacio que como muchos ha sido dominado por la masculinidad (tanto en el espacio de guionismo, ilustración y en la concepción de personajes), nuestro colaborador da pruebas de que la presencia de la mujer en el comic no necesariamente se reduce a trajes entallados, cuerpos esculturales y poses incitadoras ¿O sí?...

El séptimo sello de José Huerta nos lleva por un viaje cinematográfico iniciado en el dejo eclesiástico para después saltar a una de las obras clásicas de Arturo Ripstein: “El castillo de la pureza”, será allí en donde nos dé seña y santo del comportamiento reprobable del protagonista “Gabriel”, sin duda un arquetipo del machismo. En la sección “Good Bye Cruel World” Hansel Toscano nos habla desde una postura social en donde la mujer –desde la perspectiva mediática- funge en un papel enraizado como objeto de consumo y no sólo eso, sino así mismo conocedora de sus alcances desdeña bajo el mismo acto que es acusado el hombre: su intolerancia y su tan preciada incomunicación. Y por último pero no por ello menos importante la sección llevada por Agustín Güiris nos describe los avatares musicales a los cuales tuvo que enfrentarse la compositora, ejecutante (guitarra) y cantante Bonnie Raitt, considerando que ésta decidió expresarse en un género en donde la desestimación de las féminas es caso frecuente, hablamos del Blues. El álbum en particular es “Give It Up”.

Como verán el tema de este número es presto a la pluralidad, al final sus opiniones serán la marca registrada de su sentir. Les invitamos a que disfruten, se incomoden o conozcan las ideaciones del equipo de Distopía referentes a la Misoginia.


LAS MUJERES NO SON DE VENUS


             Para entender el desprecio a la mujer, su señalamiento como responsable-culpable de las diversas afecciones que ha padecido el hombre (dicho esto en estricto sentido de género), entiéndase en primer lugar que las “molestias” que llegase a provocar, ajá, la mujer, siempre se ven acompañadas por un irradiable sentido de bienestar, de necesidad, de deseo, es paradójico pero “Sin ellas no seríamos nada”. Partamos de lo lógico, de la lógica de la naturaleza, siempre sabía, siempre madre, arranquemos entonces de esta última palabra que sigue siendo muy libre de la denotación y causa efectivísima de la connotación para cualquier hombre del mundo (occidental, oriental y sub terrenal).

La propiedad de los hombres (fuera de géneros) designó en principio la valía de la mujer como “creadora de vida”, Gynes dictaban los griegos, lo cual significa: “aquella que da la vida”, es pertinente comprender que tal adjetivación no buscaba exaltar la que por condición humana sería el triunfalismo de la mujer sobre cualquier desestimación; la argumentación homerística de esto lleva de manera no muy oculta determinar que la función de la mujer se reduce a eso precisamente “dadora de vida” y nada más, el resto: pensamiento, creación, ingenio, sensibilidad (sic), cognición y demás bondades humanas eran de uso-propiedad exclusiva de los varones.

Tenemos una antesala, El Génesis, el mundo, las tierras, los mares, la noche y el día fueron creados por la mano Dios (la original), en el sexto día decidió crear un algo que “encajase” en las tan bondadosas creaciones, un ser que tuviese en principio la posibilidad (inerte y pasiva) de acatar no solicitudes sino designios evocados al placer, ajá, al disfrute, eso en tanto era la Tierra en aquella bendita ficción. El descubrimiento de dicho mundo fue entonces tarea meritoria del hombre (“creación perfecta”), parecía que hasta entonces en esos anacrónicos días el hombre no logra sellarse en la felicidad eterna, necesitaba de algo que le acompañase en su descubrimiento, que hiciera de sus risas, sus lamentos y pasiones una realidad distinta.

Una acompañante que terminaría siendo su compañía eterna, y vino ella: Lilith, la primera esposa de Adán, el ensayo-error de lo femenino, Adán parecía satisfecho, emocionado en desmedida me atrevería a decir, en el caso de Lilith no funcionaría, demasiada pasividad en ese hombre, en sus manos y en su cercanía; un día decidió abandonarle, se fue. Y allá entre demonios, miedos y culturas Lilith se hizo sirena, se hizo arpía, bruja amante de los pesares del hombre. Entonces Adán tuvo una nueva compañera, difícil sería que ésta le abandonase dado que era parte de él, minúsculo componente óseo, su costilla.

Defectos le acompañaba, resultó una hacedora de errores, la tentación en su impresionabilidad es acto mismo que hizo de la mujer o al menos  lo que pensamos sobre ellas: unas hijas de la vulnerabilidad, de las tentaciones de la carne que ellas mismas producen. Consolidándose entonces un menosprecio, un odio, envidia en esa figura, no en lo orgánico sino precisamente en lo íntimo, en la intimidad de su albedrio, en su poder mismo como creadora de vida (siendo la madre que la recordase al hombre su primer tributo doctrinal).

Ella ahora fungiría entonces como el pináculo mismo de la libertad. El hombre se vio en la necesidad de desarticular esta concepción y precisó en lo que para ese momento cobraba sentido en las relaciones humanas: el poder, el domino y la desestimación del otro. Si bien el requerimiento era intrínseco en ambas partes (léase la dependencia mutua), debía hacerse las cosas como Dios manda, y en el entendido de que éste es “hombre” por ley el varón impondría las reglas, la relevancia de los géneros y más adelante de los roles sociales.

¿Inferioridad filosófica? Sí, Aristóteles es el primer misógino activo, decía y sostenía que la mujer a nivel escala ocupaba un lugar por debajo del hombre, la mujer se le percibía como un ser no pensante, sí sensible, amorosa pero siempre se dejó claro que la mujer presentaba una insuficiencia; determinaríamos temerariamente que la postura de Aristóteles respondía a la preferencia, al gusto por lo masculino. Ni hablar, al final logró interiorizar esta  enseñanza en ambas partes. Lo menciono porque la responsabilidad del desprecio es techo compartido, la mujer posibilita –no siempre- la indulgencia del desprecio a su propia comunidad, considerando que de aquellas interiorizaciones y enseñanzas fue acomodándose en una zona que, si bien le hacía verse menor, al mismo tiempo le cubría en el manto de unas de las causas mejor logradas en el sentido de las correspondencia de los otros, me refiero a la victimización.

Revoluciones culturales vendrían, antecediendo la participación en los sufragios, el poder de poder decidir, un “basta” contundente “el sostén como una imposición, como una represión”, lejanas analogías que se sobreentendieron y dieron como resultado la mimetización: odio entre mujeres, odio entre mujeres y hombres, conclusión: desprecio por la especie, desprecio por todo lo humano. Entonces ¿Es la misoginia un miedo en conversión que nos hace desestimar por el miedo mismo a ser desestimados, abandonados, engañados? ¿Es la misoginia, el machismo, el sexismo  una enseñanza facultativa de la raza humana para diferenciar posicionamientos y niveles sociales? ¿O es una invención más que nos permite realizar tesis sobre quién es mejor o peor en un espacio que cada vez es menos habitable? Personalmente considero que es todo, aunado el desamor consigo mismo, si odias, si desprecias, en principio debes odiarte y despreciarte a ti mismo.

“Cuando nadie te quiera, cuando todos te olviden, volverás al camino donde yo me quedé;  volverás como todas con el alma en pedazos a buscar en mis brazos un poquito de fe.”
  
José Alfredo Jiménez

… Un mezquino se atrevió a decir que las mujeres eran de Venus mientras que los hombres eran de Marte, que forma tan limitada de hacer o querer dar sentido a los cuerpos, sí, los celestes y los humanos, aunque describe divergencias también en el sentido del carácter, de los afectos y la adaptabilidad. Esto es  funcional en mentes cobijadas en los binomios: bueno o malo, negro o blanco, papel o tijeras, pene y vagina, mujer y hombre…


Roberto Juanz: Psicólogo que discurre entre lo clínico, lo social, lo cultural (le gusta el mote –autodenominado- de psicoanalista culturalista), por tanto hijo no perecedero de la psicología Junguiana y forzado en los quehaceres simbólicos y lingüísticos. Sus hobbies han definido su complicada y neurótica personalidad: dibujante por herencia (mimetizador, no creador por el momento), narrador, “escritor” y “ensayista” (fetichista de la cotidianidad, obsesivo del inconsciente colectivo y visitante constante del onírico), lector asiduo- enajenado del comic, la ciencia ficción, la prensa y de lecturitas libres (eso sí bien selectivo, al menos eso dice). Disperso, ficcional pero no por ello ausente de destellos, ya dirán.

LAS CURVAS Y EL DESENCANTO


La vanidad ayuda a existir a quien, en esencia, no es nadie.
-Guillermo Fadanelli-.

               El mundo femenino es un tapiz plagado de infinidad de encantos, abismos, trampas y múltiples aristas que invitan al paseante al arrojo, perdiéndolo en el  laberinto de sus rutas. Pasamos de lo abstracto a lo concreto y de lo concreto a lo genérico, de la mujer a una mujer y de una mujer a las mujeres. Ya decía Unamuno: el amor precede al conocimiento, y éste mata a aquel.

Adentrarse en los bosques con faldas es una aventura de la cual salimos irremediablemente amputados por algún lugar. Dedos, brazos, orejas van quedando desperdigados en el transcurrir. Ser adulto significa haber perdido algo; de lo contrario estaríamos hurgando en círculos hasta el infinito, sin atrevernos a cruzar ese campo minado llamado mujeres que seduce como pocos. Sin embargo, cuando el  desencanto – ese incómodo inquilino- asoma la cresta, no hay más remedio que patear el balde de los recuerdos carnales para aliviar de apoco la zozobra que nos cobija, aparcados en estados que llegan a rallar en la locura y el esperpento. Sin titubear creo y me atrevo a decir que todos llevamos escondida bajo el sombrero nuestra lista de perplejidades y desprecios.

“Hay una infeliz durmiendo plácidamente en mi recámara. No se trata de una extraña, sino de una mujer que ha vivido conmigo los dos últimos años de mi vida. No me sorprende, por supuesto que no. Así como a otros les parece agradable el ver cómo una vaca se va poniendo gorda o cómo a un árbol le van naciendo manzanas, a mí me seduce el ver de qué forma se lo va llevando todo la chingada”. Así da inicio hojuelas sobre la cama, relato inicial de ese abanico que lleva por nombre “Más alemán que Hitler” de Guillermo Fadanelli. Cuentos que punzan y ladran  por sí mismos, donde el ejercicio arrebatado, desenfadado y sutil por parte del autor nos devela ese repudio/deseo antagónico necesario que son las féminas para cada una de las historias y personajes que habitan sus páginas; envueltos desde luego, en ese halo de descontento y desdicha que suele ser en ocasiones la vida en pareja.  Un manual para principiantes y doctos en el tema.

Seguido por “Muebles, de un lugar a otro”: actividades cotidianas que pesan como una losa y caen en el hartazgo de quien observa a Tania empecinada moviendo de aquí para allá el paisaje de la sala –según ella, para evitar la monotonía-. El protagonista la interrumpe de tajo al ritmo de límite y tragos que terminan por enviarla a la lona, para que éste le propine lo que se merece durante un par de horas en la cama tratándola como vil objeto. Acto seguido regresa a la sala para quebrar uno de sus cuadros favoritos con la consigna de que a la mañana siguiente producto de la resaca y confusión Tania quede rendida a sus pies nuevamente y deje de seguir insistiendo en sus inútiles cambios.

Por otro lado La virgen de la buena leche nos instala en el cuarto de una puta a la que  frecuenta constantemente su cliente acompañado por su perro. Un cuadro de una fotografía de Araceli a los 10 años  con dedicatoria de un reconocido poeta “Las putas también nos vamos al cielo, sólo que no una vez, nos vamos todas la noches” maravilla al visitante mientras la robusta Araceli está prendada de su miembro a lengüetazos compartidos con el perro. Finiquitado el asunto hurga entre sus bolsillos y deja algunos billetes arrugados no sin antes decirle “Gracias mujer, te vas a ir al cielo”.

Fadanelli apunta en estos catorce relatos que los persignados y cobardes suelen vivir ignorando esa otredad que llevamos dentro y que se puede dinamitar en cualquier momento tomando como anomalía  necesaria una opinión o acción descabellada a una “normalidad” institucionalizada. La atmósfera del libro es la desesperanza, el repudio y la incomprensión del mundo femenino como sucede en Más alemán que Hitler segundo relato que lleva el título final del compendio donde el personaje ante la imposibilidad de entender cuando Irene reflexiona en voz alta decide omitir sus opiniones sobre ella “Si Irene habla demasiado es porque tiene miedo de los treinta y siete años recién cumplidos” “las mujeres le ofrecen cuentas al espejo no a los hombres” y así termina en el asiento giratorio de una barra tras la confesión Irenesca en la que había estado esa misma tarde follando con alguien que no volvería a ver jamás, el personaje reflexiona en el bar sobre lo sucedido: “mi mujer era más mía que nunca, y ese día, ayer apenas, el más feliz de mi vida”.

Darse la vuelta en la literatura de Fadanelli es una inmersión que si bien puede molestar a algunos (as), no deja de ser un manjar para esos días en los que la sombra del desencanto nos lleva por recovecos incendiarios. La medicina y el remedio pueden explotar en carcajadas mientras la lectura avanza ¿denunciando? ¿Denigrando? No lo sé, pero sí dejando constancia de ese hilo finísimo del que  pendemos día tras día en nuestro contacto con el mundo de las “damas” que tanto molestaba a Schopenhauer. Ganchos con los que el lector debe enfrentarse, sacar sus conclusiones y estar atentos porque de lo contrario corremos el riesgo de anularnos a nosotros mismos.

 “Una extraña manía me acosa en los últimos tiempos y es la de pensar  que todas las mujeres ocultan algo muy grave y que por lo tanto es mejor no averiguar ni molestarlas con preguntas. Creo que ningún secreto masculino vale lo que uno femenino porque si este último pudiera ser develado el mundo interrumpiría su marcha”.


VIÑETAS ROSAS: LUCHANDO CONTRA LA MISOGINIA EN EL COMIC


            Cuando Siegel y Shuster creaban a cierto Kriptoniano superpoderoso, por allá de 1932, nacía por igual el género de los superhéroes: inmensas filas de encapuchados, enfundados en ajustadas y variopintas mallas, poseedores de indescriptibles superpoderes. Comenzamos a saber de nombres que, ahora, en la actualidad; son sinónimo de grandes éxitos comerciales y objetos de culto: Batman, Spiderman, Green Lantern, Wolverine, Hulk…pero una curiosa característica poseía este enorme y extenso universo de héroes enmascarados: en ese entonces no había ni una sola chica en algún papel trascendente, algún personaje inolvidable que, al igual que sus compañeros masculinos; nos hiciera vivir grandes aventuras.

Las apariciones femeninas se reducían a la típica damisela en peligro, a manos del villano en turno, y que, en su gráfica en las viñetas; eran representadas como seres totalmente susceptibles a los ridículos medios de engaño y captura por medio del némesis, y absolutamente dependiente del rescate realizado por el héroe. Era una especie de fórmula con la que funcionaba el género hasta bien entrada la década de los 90’s: en México, por ejemplo, era de cajón ver los comics de íconos de la lucha libre (Bluedemon, Santo) rescatando curvilíneas, indefensas y poco vestidas chicas en situaciones de franco peligro.

Esa ha sido otra temática que diferentes asociaciones pro igualdad de derechos ha recalcado debe desaparecer de un medio masivo como el cómic: la imagen “vulgarizada” de la mujer, con poca ropa, atada y en situaciones de peligro mortal. Bien sabido es que, los autores de este medio (en su gran mayoría, hombres) reflejan en su trabajo ciertas situaciones “fantásticas” (sexualmente hablando) que marcan muchas veces su estilo propio de trabajar. Este ‘clamor’, acompañado de cada vez más mujeres trabajando de manera profesional en el medio del comic (ya sea como escritoras, o incluso artistas), pudo haber generado un enorme génesis de personajes principales femeninos, con un papel preponderante; al punto de tener sus propias series y ser, incluso, títulos “bandera” de muchas editoriales.

Pero acaso en este advenimiento de la heroína (femenina en extremo, superfuerte, dominante y extremadamente sexy) se nota “la sombra” de un machismo fundamental que es, en muchos casos, cultural? La historieta en México ha tenido muchos títulos populares, de gran venta, que han lanzado por los cielos a los talentos detrás de sus viñetas: un claro ejemplo son “las chicas” de Oscar Bazaldúa, prolífico artista mexicano que ilustró las portadas de varios comics populares, tales como ‘Bellas de noche’, ‘Relatos de presidio’ o ‘Libro siniestro’. Cada semana, su arte engalanaba las portadas de esos títulos que se vendían como pan caliente. Muchas personas lo vilipendian: “¿por qué tanto ‘show’ por sus viejas encueradas” Sí, precisamente por eso. Porque una verdad innegable del mercadeo, en todos sus niveles, es que “el sexo vende”. Inclusive los mercados liderados por mujeres han descubierto, y explotan muy bien, las ventajas de su género. Pero eso es otro cantar…

Muchos autores contemporáneos han dado a la mujer el papel trascendental que a muchos ha gustado en este medio. Personajes entrañables como Vampirella, Witchblade, Elektra, Supergirl, entre otras; nos han regalado inolvidables momentos y aventuras al hojear mensualmente sus páginas. Pero siempre hay un resquicio de duda, alguna situación ‘oscura’ que hará que las voces del desapruebo suban el volumen y alcen el puño: porque si, tenemos heroínas importantes como Wonder Woman, que patearán traseros de aquí a la eternidad; pero algunos dirán ‘realmente es necesario el dibujarlas en esas poses? Con esos trajes? No les parece denigrante?’.

Todo es cuestión de enfoques y una realidad irrefutable es que en este medio hay muchos hombres empuñando los lápices o las plumas electrónicas, y seguirá habiendo chicas con poca ropa, grandes atributos y muy valientes que seguirán combatiendo a los malos por el universo. Y eso está bien, ya que muchos de estos guiones son a cargo de talentosas mujeres que quieren proyectar y darle un lugar a la mujer en un medio dominado tantos años por la testosterona. Ya los artistas encargados de la gráfica nos obsequian con ese poquito de fantasía que nos hace más agradables los viajes al infinito combatiendo horribles extraterrestres invasores.

 Y si, queremos (quiero) heroínas inolvidables, superfuertes, valientes, forradas en ajustados trajes que desafían toda lógica (incluyendo la del buen gusto), que salven al mundo, sexys…pero con mucho cerebro y humanidad, que enaltezcan todo lo que significa el papel de la mujer en este pequeño mundo.

Y me despido desde esta cornisa, sigo esperando que me rescate mi Super Wife…



Gabo Sosa…ingeniero, comiquero, padre de dos super niñas hermosas.

EL SETENTERO MACHO MEXICANO.

           
           El Diccionario de la Real Academia Española define la misoginia como la aversión u odio hacia las mujeres, ambas palabras las podemos ver representadas en diferentes niveles en la sociedad y su pasado es tan distante, que podríamos remontarlo a los mismos inicios de la era humana. Las sagradas escrituras tienen una fuerte carga machista, Eva surge de una costilla de Adán, todos los apóstoles son hombres, la participación de las mujeres en el organigrama eclesiástico pareciera tener una función meramente contemplativa, sobre todo en las altas esferas gubernamentales con sede en el vaticano. Estas “nociones morales” con las que ha crecido la humanidad siguen vigentes, aún con el “boom feminista” y la contemporánea equidad de género, la mujer sigue siendo relegada en muchos ámbitos, léanse empresariales, políticos, filosóficos, cinematográficos, etc., con esto no quiero decir que la mujer no tenga participación en ellos, la hay, y como sucede con su opuesto genérico el hombre, hay quienes destacan dentro de cada ámbito y otros que no merece la pena mencionar.

Sin embargo, todas estas ramas han sido creadas por hombres y por defecto explotadas también. En este sentido el cine no se queda atrás, aunque de forma curiosa, es el cine el que ha creado (en ocasiones no por él mismo sino como un recurso) la mayoría de los íconos y estereotipos femeninos a los que cualquier jovencita le gustaría aspirar, muchas darían todo por haber interpretado el papel de Marla como lo hizo la esposa de Tim Burton, Helena Bonham Carter, con tal de haber tenido a Brad Pitt  o Edward Norton entre sus brazos en “El club de la pelea” (Fight club, David Fincher, 2000); aunque no tantas se interesarían en dar vida a los personajes de Beatriz, Utopía y Voluntad, madre e hijas interpretadas por Rita Macedo, Diana Bracho y Gladys Bermejo respectivamente, en la película de Arturo Ripstein “El castillo de la pureza” (1973), cinta mexicana que saca a relucir lo peor del género masculino en una era donde la urbanización (generalmente representada en la centralizada y metropolizada Ciudad de México) y el progreso, tanto económico como intelectual, eran banderas de gobiernos cargados de pura demagogia y poca acción, germinando la semilla de la desidia en una sociedad (y en las familias), que no coincidía con las imágenes que los poderes fácticos mostraban por doquier.

A este tipo de familia hace alusión Ripstein con esa película, un esposo machista desbordado en su locura que mantiene alejados de la sociedad a su familia con tal de “protegerlos”, cinta que muestra bien las características animales de este tipo de sujetos y que iré ejemplificando en base a los diálogos que este mísero personaje tiene con su esposa e hijos para justificar su distorsionada percepción de la realidad.

El inicio de la cinta nos sitúa en una antigua casona mexicana, con esos enormes patios centrales desprotegidos por donde podía caer el agua de lluvia en esas defeñas tardes setenteras (década en la que se filmo y se desarrolla el film), en una de estas casas vive Gabriel Lima, interpretado por Claudio Brooks, un hombre de mediana edad que se dedica a la venta de insecticida, el cual elabora con la ayuda de sus dos hijas, las antes mencionadas Utopía y Voluntad, así como de su hijo Porvenir, interpretado por Arturo Beristein; la locura de Gabriel queda demostrada desde los nombres de sus hijos, una enfermiza forma de demostrar sus creencias o valores,  a los cuales trata como meros trabajadores, como entes mimetizados a su voluntad, porque de lo contrario sufrirán el azote de su castigo que va desde el confinamiento (por horas o días) en una especie de mazmorra siniestra, hasta los brutales golpes propiciados por su cinturón.

El mencionado caserío, en donde transcurre la mayor parte del film, está dividido en varias secciones que sirven al alterado Gabriel para tener diversas actividades con su familia, en la planta baja se ubica el taller donde elaboran el insecticida sus hijos bajo la estricta supervisión del padre, un cuarto lleno de contenedores con agentes químicos para elaborar el veneno, jaulas con ratas en su interior para realizar mortales pruebas con tan desagradables animales, lugar del que Gabriel se sirve para compartir sus miedos y tormentos con sus hijos “…por las ratas he aprendido a conocer a los hombres, ¡son iguales!, por eso quiero que ustedes no tengan ningún contacto con el mundo, vale más que sigan encerrados aquí entre mis ratas que ver al mejor de los que están afuera”.

Un área despejada sirve para la rutina deportiva que el padre les impone a sus hijos, además de una habitación anexa que cuenta con bicicleta, bandas elásticas y una tabla para hacer sentadillas con el fin de que los inocentes hagan una rutina de ejercicios completa; otro cuarto de la planta baja sirve al padre para darle clases a sus hijos, obligándolos a memorizar frases celebres que delinean bien su perturbada mente, “Para hallar a los hombres es necesario dar la espalda a la humanidad” de Ellis, o “El hombre de recia voluntad moldea el mundo a su gusto” de Goethe, frases que sus hijos repiten al unísono; un espacio más pertenece a la cocina donde la familia se reúne a comer los alimentos diarios en absoluto silencio, sin perturbar la tan anhelada paz que busca tener Gabriel, nadie en lo absoluto puede hablar sin que su perturbado padre tenga un arranque de violencia.

El patio central tanto sirve para que los pequeños jueguen a los encantados, como también para reprimirlos, como lo hace con su hija más pequeña Voluntad, cuando esta, después de un descuido del padre que salía a sacar la basura, se escabulle para acompañarlo, la molestia del padre por ver en la calle a su hija fue mayúscula, “Eres como tu madre, apenas le di la espalda y buscó la calle”, ese mismo espacio sirve para que abogue por el bienestar de sus hijos en tiempos de crisis, “Mañana mismo acotas las raciones de comida, también se van a usar menos los focos y todos esos lujos, además despídete de los cosméticos”; todo esto bajo la mirada complaciente de la madre con la que comparte la recamara principal en donde, conforme avanza el film, las agresiones van en aumento, el tono de sus acusaciones va desde frases como “…siempre estuviste llena de hombres, todo el tiempo estas pensando en ellos aunque finjas no pensar en nada”, hasta revelaciones sumamente hirientes “Vengo de estar con una muchacha muy joven, y sí era virgen, no como tú, con razón aquí nunca ha existido la pureza”, llegando incluso a propinar sendas golpizas a Beatriz, quien ya cegada por su sumisión aboga por su marido cuando esta a solas con sus hijos, “Debemos tener paciencia, se le pasará”.

Sin embargo, la inconformidad ya esta tocando fondo, y Gabriel con sus acciones también, el nulo contacto que sus hijos tienen con el mundo exterior les impide conocer más, y conforme se desarrolla hombre y mujer, el apetito sexual y la experimentación brotan como flores en primavera, situación que orilla a Utopía y Porvenir a buscar cierta privacidad que encuentran en un coche viejo que su padre guarda en el patio de la casa, en este claustrofóbico espacio son sorprendidos in fraganti por Gabriel, la furia de este no se hizo esperar, enjaula a Porvenir en las mazmorras durante varios días y a su hija la reprimió a golpes, la encerró en un cuarto y le prohibió hablar durante las comidas.

La situación en este momento comienza a salirse de las manos del riguroso papá, sus arranques cada vez son más agresivos, la poca tolerancia que tenía comienza a desaparecer, su irritabilidad, antes controlada por una mitomanía desenfrenada (en algún momento Gabriel ofrece dinero a la hija de una tendera para tener relaciones a lo que esta se niega, él ofendido le miente a la madre de esta de habérsele insinuado, o una mejor, en un momento Utopía descubre a su padre con un cuchillo intentando herir a su madre, cuando este nota su presencia le arguye que era su madre la que intentaba quitarse la vida), es sólo una de las muchas justificaciones que Gabriel tiene para enfrentar su miseria, su vulgar expresión sociópata comparando a las ratas con los hombres, su desfigurada idea de seguridad, su carente sentido de responsabilidad, todas estas enfermedades psicológicas con las que su familia ha tenido que vivir durante 18 años enclaustrados, encerrados con ese animal supersticioso, su decadencia va acompañada del odio que Utopía le guarda luego de que, según las trasnochadas ideas de su padre, ella coqueteó con un inspector de salubridad que visitó la casa para ver las condiciones de higiene en las que trabajan, en su frenesí tira y golpea a su hija con su cinturón, también agarra y corta grandes mechones del cabello de esta dejándola tirada con poco menos que su escaso orgullo; a pesar de haber padecido tan atroz encuentro con el padre, toma la decisión de acusarlo con la policía orillando a contemplar el desenlace de esta familia urbana en la prosperidad setentera.

Elegí hablar de la Gabriel y la casa como un solo, porque el inmueble es una extensión de la persona, la primera sirve como espacio de confinamiento para intentar mantener estable la seguridad emocional de la segunda, es por eso que Gabriel buscaba dominar a su esposa e hijos a través del miedo a lo desconocido, su inseguridad era tan grande como su aversión o despreció por las mujeres, a las que sólo ve como objetos, sean reproductores, sustentadores o sexuales, un hombre que esconde sus temores en su realidad inventada, en una casa que funge como un palacio de arena que cada vez se desmorona más, que utiliza la violencia como forma de solventar situaciones que escapan de su control o voluntad, su mujer y sus hijos parecieran ser robots bajo las ordenes de un capataz ciego con un látigo mortal, un hombre que lamentablemente existe, en mayo o menor medida, pero lo hay, no podemos ser ajenos a nuestra triste realidad plagada de feminicidios y demás situaciones atroces que muchas mujeres tienen que soportar, provenientes de hombres como Gabriel que en una frase resume todo su pesar:

“Las mujeres tienen la culpa de todo”


Sobre el autor: Empresario cinéfilo, realizador “progresivo” de la imagen y de su construcción en movimiento. Licenciado en ciencias de la comunicación, hecho que no ha sido impedimento para aventurarse en proyectos que viven en sus pesadillas, en su estilo – cada vez más propio- de lo que es el mundo; acuñado en la lectura, el cine, la fotografía y en últimas fechas la novela gráfica (vale la pena revisar sus análisis que van desde la cuadratura técnica a las bondades de la significación). En resumen un hijo putativo de Lynch defensor de la imagen, el “buen gusto” y de la creación voraz.